Ilustración de un dedo pulsando el botón de compra de una tienda dentro de un móvil.

¿Conoces la nueva aplicación IGShopping?

Tabla de contenido


Los orígenes

IGShopping inició con la necesidad de exponer los productos, una librería virtual. Poco a poco la necesidad fue diferenciarse provocando, de esta forma, que cada red tuviera sus características principales vinculadas de alguna forma a los e-commerce.

 

Atención les presento la app exclusiva de Instagram para compras

Instagram luchando por su diferencial competitivo en el mercado no solo facilitó la exposición del producto a través de fotos artísticas en las redes sociales, sino que además, no contento con eso se convirtió en la propia tienda. ¿Para qué perder tiempo clicando en un link hasta la tienda si puedes comprarlo directamente en la red?

Con su nuevo aplicativo IGShopping, no necesitas salir de la red para comprar, además del link del e-commerce en la foto tienes la opción de adquirirlo directamente. Sí, eso mismo, una innovación en puntos de ventas virtuales. ¿Para qué esperar si lo puedes comprar al instante? IGShopping: lo viste en Instagram, te gustó, lo compraste en un clic. Insights de esta índole suelen transformarse en millones de dólares.

Always Be Closing (Siempre Cerrar Ventas) es la primera ley de los vendedores; queda bien con el mercado y el mercado quedará bien contigo. Instagram hoy se puede considerar una herramienta de boca de embudo que acelera el proceso de conducción hasta el momento de la conversión final: ¡al mismo tiempo que capta y califica leads, cierra ventas en un clic!

Es por eso que esta aplicación se está lanzando al mercado con mucho entusiasmo, para ver la reacción de los usuarios y, después calcular los próximos pasos. El objetivo continúa siendo: aumentar las ventas sin perjudicar la experiencia de navegación.

Qué pasó después con la pestaña de compras

Aquella apuesta por una sección de compras dentro de Instagram no se mantuvo en el tiempo. Meta fue reduciendo el espacio dedicado al comercio dentro de la aplicación y acabó retirando la pestaña de tienda de la barra de navegación principal, devolviendo ese lugar a las funciones de contenido.

El motivo declarado por la compañía fue de uso: la gente no estaba comprando dentro de la aplicación tanto como se esperaba, mientras que el consumo de vídeo corto crecía. La prioridad se movió hacia donde estaba la atención.

Eso no significa que el comercio desapareciera de la plataforma. Cambió de forma: en lugar de un destino propio al que entrar a comprar, el producto aparece dentro del contenido que ya se está viendo.

Conviene tenerlo presente porque circulan muchas guías que siguen describiendo aquella pestaña, y quien las sigue busca una sección que hoy no existe.

Cómo se vende hoy en Instagram

Las herramientas que siguen activas son las que integran el producto en la publicación y no en una tienda aparte.

Las etiquetas de producto permiten señalar artículos dentro de una foto, un vídeo o una historia, de modo que quien lo ve puede tocar y llegar a la ficha. Es el mecanismo principal y el que conviene dominar.

El escaparate asociado al perfil sigue existiendo en los países donde está disponible, aunque con menos protagonismo. Funciona como catálogo de apoyo, no como canal de descubrimiento.

Y el pago dentro de la aplicación se ha ido limitando a determinados mercados. En buena parte de Latinoamérica, la compra termina en el sitio web de la marca o en una conversación por mensaje, que sigue siendo la vía más usada en la región.

La consecuencia práctica es que la ficha de producto propia y la atención por mensajería importan más que cualquier función de la plataforma, porque son la parte del recorrido que sí controla el negocio.

Qué conviene revisar si la cuenta vende

Para un negocio que quiere vender desde Instagram hoy, hay tres comprobaciones que ordenan el trabajo.

La primera es si el catálogo está conectado y al día. Un catálogo con productos agotados o con precios viejos genera etiquetas que llevan a decepción, y eso pesa más que no tener etiquetas.

La segunda es qué ocurre al tocar el producto. Si el destino es una página lenta, sin tallas claras o sin coste de envío visible, la etiqueta solo sirvió para perder a la persona más lejos del embudo.

La tercera es el tiempo de respuesta por mensaje. Donde no hay pago integrado, la venta se cierra en la conversación, y ahí la velocidad decide más que el escaparate.

Las funciones de comercio de la plataforma cambian cada pocos años, como demuestra el caso de aquella pestaña. Lo que no cambia es que el catálogo, la ficha y la atención son del negocio, y sobreviven a cualquier rediseño de la aplicación.

Qué aprender de una función que se retiró

El recorrido de esta pestaña deja una lección que va más allá de Instagram: las funciones de comercio de las plataformas aparecen y desaparecen según dónde esté la atención de la gente, no según lo que convenga a los negocios que las adoptaron.

Quien construyó su operación de venta apoyándose solo en aquella sección tuvo que rehacerla. Quien la usó como un canal más, manteniendo su propia ficha de producto y su propio contacto, apenas lo notó.

Por eso conviene tratar cada novedad de este tipo como un canal prestado. Vale la pena aprovecharla mientras esté, y no vale la pena trasladar a ella la parte del negocio que no se puede perder: el catálogo, los datos de clientes y la forma de cobrar.

La misma prudencia aplica hoy a cualquier función de compra integrada que se anuncie como definitiva.

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