Buscar los tamaños de post en LinkedIn devuelve una docena de páginas con la misma tabla, varias de ellas con el año en el título y las cifras sin revisar. La tabla es la parte fácil del problema.
Lo que no está en ninguna es cuál de esos formatos conviene usar, por qué, y qué se recorta cuando no coinciden lo que subes y lo que la plataforma muestra. Ahí es donde se pierde la mitad del trabajo de diseño.
Van primero las medidas, y después lo que hay que decidir con ellas.
Los tamaños de post en LinkedIn que de verdad hacen falta
| Formato | Medida en píxeles |
|---|---|
| Imagen vertical | 1080 × 1350 |
| Imagen cuadrada | 1080 × 1080 |
| Post con enlace | 1200 × 627 |
| Banner de página de empresa | 1584 × 396 |
| Logo de página | 300 × 300 |
A eso se suman dos límites que conviene tener en la cabeza: cada imagen admite hasta 5 MB y hasta 36 megapíxeles. Son techos holgados, y precisamente por eso el error habitual no es pasarse, sino subir un archivo mucho más grande del necesario y pagarlo en tiempo de carga sin ganar nitidez.
Y queda un formato propio de LinkedIn que no entra en la tabla y conviene conocer: el documento, que la plataforma muestra como un carrusel navegable. Se sube en PDF, y la proporción que mejor se lee en el teléfono es la vertical, porque el visor ocupa el ancho disponible y recorta lo que sobra por abajo. Un documento maquetado en horizontal, al estilo de una presentación de escritorio, acaba con el texto diminuto justo en la pantalla donde está la mayoría de la audiencia.
Por qué el vertical gana espacio y cuándo no conviene
El recurso escaso en un feed no es el ancho, que lo fija la pantalla, sino el alto. Una imagen en proporción 4:5 ocupa más centímetros verticales que una cuadrada, y bastante más que una horizontal, así que tarda más en salir de la vista mientras alguien desliza. Esa es toda la ventaja, y es suficiente para que sea el formato por defecto.
Deja de convenir en cuanto el contenido de la imagen es ancho por naturaleza. Un gráfico de barras con ocho categorías, una captura de pantalla de un panel, una tabla comparativa: forzarlos a vertical obliga a reducirlos, y lo que se gana en espacio de feed se pierde en legibilidad. Para esos casos el cuadrado con márgenes rinde mejor que el vertical apretado.
Hay una regla que pesa más que cualquier medida: el texto dentro de la imagen tiene que leerse en una pantalla de seis pulgadas sin ampliar. Si hay que hacer zoom, el dato no existe. Eso descarta de entrada los gráficos densos y empuja hacia una cifra grande y una frase, que es justo lo contrario de lo que suele llegar desde una presentación. Es el mismo criterio que decide cuándo una infografía funciona en el feed o solo funciona descargada.
El recorte que casi nadie prueba
El caso del post con enlace es el que más confunde, y merece la aclaración: cuando compartes una URL, LinkedIn no muestra la imagen que subes. Muestra la que la página de destino declara en sus metadatos de vista previa. La medida de 1200 × 627 hay que configurarla en el sitio enlazado, no en LinkedIn, y si esa página no declara ninguna imagen, la vista previa sale vacía o con lo primero que el rastreador encuentre.
El segundo recorte está en el avatar. El logo se sube cuadrado y se muestra circular en varias vistas, así que cualquier información en las esquinas desaparece. Un logotipo horizontal metido en un cuadrado de 300 × 300 acaba siendo una línea ilegible en el centro de un círculo: para el avatar conviene una versión reducida de la marca, no el logotipo completo.
Y el tercero es el de la vista en escritorio frente a la del móvil, que no recortan igual. Lo que se diseña mirando el monitor puede perder los bordes en el teléfono, donde está la mayoría de la audiencia. Las medidas de post en Instagram plantean el mismo problema con otras cifras, y la forma de resolverlo es idéntica: dejar la información dentro del centro de la imagen y tratar los bordes como zona sacrificable.

Lo que caduca de esta tabla y lo que no
Las cifras exactas caducan. Las plataformas cambian el recorte y el alto máximo del feed sin anunciarlo, y por eso media internet tiene tablas desactualizadas con el año en el título. Tomar cualquiera de ellas como verdad permanente es el error de fondo.
Lo que no caduca son las tres proporciones —1:1, 4:5 y 1,91:1—, que el alto es el recurso escaso, y que la única comprobación válida es publicar y mirarlo en un teléfono propio. Cinco segundos de revisión en el móvil detectan más problemas que cualquier guía, y es el paso que se salta siempre porque el diseño se aprobó en un monitor.
Si de todo esto vas a adoptar una sola costumbre, exporta a 1080 × 1350 por omisión y abre tu propio post en el teléfono antes de darlo por bueno. Las medidas correctas no hacen que un post funcione; lo único que hacen es que no falle por una razón tonta, que dentro del marketing en redes sociales ya es bastante.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el tamaño ideal para una imagen de post en LinkedIn?
1080 × 1350 píxeles, en proporción 4:5, como opción por defecto: es la que más alto ocupa en el feed del móvil. Para piezas que se reutilizan en varias redes, 1080 × 1080 es más seguro.
¿Qué medida usa la imagen de un post con enlace?
1200 × 627 píxeles, proporción 1,91:1. Pero esa imagen no se sube a LinkedIn: la toma de los metadatos de vista previa de la página enlazada, así que hay que configurarla en ese sitio.
¿Cuánto puede pesar una imagen en LinkedIn?
Hasta 5 MB por imagen y hasta 36 megapíxeles. Son límites holgados, y conviene quedarse muy por debajo para no castigar el tiempo de carga sin ganar nitidez.
¿Qué tamaño debe tener el banner de una página de empresa?
1584 × 396 píxeles. Al ser una franja muy ancha y baja, conviene no poner texto pequeño y dejar los extremos libres, porque se recortan en pantallas estrechas.
¿Por qué mi logo se ve cortado en LinkedIn?
Porque el avatar se sube cuadrado, de 300 × 300, pero se muestra en círculo en varias vistas. Un logotipo horizontal queda reducido a una línea en el centro: conviene usar una versión compacta de la marca.






